La foto ya tiene su tiempo, no puede ser de otra manera tratándose de una foto de Tomás Gutiérrez Alea.
Estos días intento urbanizar
El cuarto secreto de los misterios, los más cercanos se pueden imaginar lo arduo de la tarea. Si no sabes de qué estoy hablando puedes imaginar a alguien
borderline con un Síndrome de Diógenes severo pero sin malos olores. Ha sido el momento de empezar a tirar trastos inútiles y papeles a la basura, y claro, tratándose de trastos inútiles y de papeles no podía faltar una revisión a la montaña de copias en papel (el sistema de trabajo en el suplemento del periódico a principios de los noventa generaba miles de ellas hasta que se tomó la decisión de trabajar con diapositivas), la cosa ha sido traumática, subido en tu tiovivo de ira y depresión. Casi todas las fotos se han ido a la basura en varios pedazos. Si donde dice casi todas estás leyendo "muchas de las fotos", no es así, casi todas quiere decir que excepto un puñadito de fotos en las que salen amigos y el retrato de abajo de Gutiérrez Alea las demás se han ido al contenedor.
Tomas Gutiérrez Alea promocionaba
Fresa y Chocolate en Valencia. No he visto muchas de sus películas, pero nunca he visto una película suya que no me haya gustado, de
La muerte de un burócrata y
Memorias del subdesarrollo junto a
Fresa y chocolate (la única con
Guantanamera que he podido ver en un cine) las recuerdo fantásticas.
Tiene huevos que fotografíes a un individuo que te despierta ciertas simpatías y lo único que se te ocurra sea sacar el refresco que está bebiendo desenfocado. Cuba y Coca-Cola. Un lince con olfato para las paradojas gráficas. Patético.
Tomás Gutiérrez Alea. Valencia 1994